EL ARTE BARROCO

Características del arte del barroco
El arte barroco es producto de la Contrarreforma y de las monarquías Absolutas, e hijo de su tiempo, un tiempo de crisis demográfica, económica, social, política y religiosa. Fase de ruptura total con el lenguaje clásico. El arte tomó partido activo en esta contienda ideológica, convirtiéndose en una de las formas de lucha y utilizándolo como medio de propaganda y difusión de la fe. Igualmente como instrumento propagandístico estará también al servicio de la exaltación de la monarquía y de las clases que la sustentan. En los países donde la burguesía tiene un mayor papel refleja los gustos de esta.jkhkj
Tras la escisión luterana en el norte de Europa, la defensa del catolicismo de Trento y también por parte de San Ignacio de Loyola, contribuyen a crear un ambiente moral algo inestable, inédito.
Además el gran crecimiento y solidificación de los Estados contribuye a crear mayores enemistades y disputas entre ellos para alcanzar la hegemonía, por lo que se crean órganos muy eficaces y de rápido manejo. Por ello en el siglo XVII todo apunta a una división del poder en dos:
- Poder papal. A pesar de haber renunciado a las naciones protestantes el catolicismo romano impondrá una sólida y férrea moral a las naciones que todavía manejaba. Al poseer la verdad, la Iglesia sustituirá el ideal de belleza por esta. Se busca sorprender al creyente con la teatralidad más abrumadora posible, para no hacer ni pensar ni dudar. En los lugares donde tiene afianzamiento la Iglesia disfrutará de un gran poder económico y moral, por lo que manejará todo el arte y la temática.
- Poder real. En aquellos lugares donde el monarca disfrute de amplios poderes actuará libremente con el pueblo imponiéndole obediencia. Esto durará hasta la muerte de Luis XVI en la Revolución Francesa. Aparecerá la capital del Estado para asentar la Corte y la administración, potenciando así el urbanismo
Fases. Barroco temprano (1580-1630). Barroco pleno (1630-1680). Barroco tardío (1680-1750) llamado Rococó caracterizado por la excesiva ornamentación en el interior de los edificios.

· Abandona el principio renacentista de la belleza y armonía; deja las reglas a favor de un naturalismo acusado
· Se interesa por el dinamismo y el movimiento, tanto real (una pared ondulada, una fuente en la que el agua cae en formas siempre nuevas, etc.), como sugerido (un personaje retratado durante una acción violenta, un escorzo, etc.) Busca la expresividad, en función tanto del sentido trágico de la vida como de la estética de salvación
· Tiende a la infinitud y la tensión. Se sabe pequeño, pero el nuevo pensamiento científico y filosófico le da el orgullo de comprender el Universo.
· Desarrolla un tipo de lenguaje basado en la contradicción, en el contraste (fachadas cóncavas y convexas, grandes escenarios junto a aspectos naturalistas, sentido religioso junto a una intención realista, figuras de procedencia clásica junto a tipos populares, etc.)
· Busca destruir las barreras entre ilusión y realidad (efectos ilusionistas en la pintura de caballete y en la pintura mural, artificios de perspectiva en la arquitectura, utilización de los espejos, etc.). Gusto por lo teatral, por lo fastuoso
· Importancia dada a la luz y a los efectos luminosos en la percepción final y en la concepción misma de la obra de arte
· Tentativa de representar o sugerir el infinito (un camino que se pierde en el horizonte, un juego de espejos que haga irreconocibles las perspectivas, etc.)
· Se presta mucho interés al entorno, al urbanismo, especialmente en plazas, jardines o fuentes. Los arquitectos barrocos fueron los primeros en plantearse el ordenamiento de la ciudad, no sólo de un modo teórico, como en el Renacimiento, sino también operativo.
· Cronológicamente abarca los siglos XVII y XVIII, aunque en algunos países (sobre todo en Francia y Alemania) se desarrolló el estilo Rococó, expresión de la burguesía ascendente caracterizado por:
a. La decoración de “rocaille” (rocalla)
b. Por una pintura de carácter alegre y festivo
c. Por la importancia del pequeño palacete urbano (el “Hôtel” parisiense)
d. Por la importancia de la decoración en los interiores.
ARQUITECTURA barroca
Elementos sustentantes y cubiertas. Continúan los elementos de la arquitectura renacentista de origen clásico, arcos de medio punto, bóvedas de cañón, columnas y pilastras, frontones... pero ahora se utilizan con mayor libertad. Materiales. Se busca una arquitectura para impresionar, muy lujosa pero de materiales pobres, a fin de conseguir ricos efectos decorativos de forma económica. Ornamentación. Son edificios muy decorados que buscan efectos visuales en las fachadas mediante los juegos de luces y sombras (consecuencia de la forma en la que incide la luz en los entrantes y salientes de los edificios) que alteran su aspecto según los ángulos de contemplación. Templos. El nuevo modelo de templo a seguir por la Contrarreforma Católica fue impuesto por los jesuitas en la iglesia de Gesú en Roma, modelo a seguir por la Iglesia católica en el XVII y por los Jesuitas durante 4 siglos, obra de Vignola con fachada de Giacomo della Porta, no hay relación entre el interior y el exterior, este templo manierista obedecía a los planteamientos contrarreformistas, los templos necesitaban espacios interiores amplios para albergar grandes masas de fieles, las fachadas debían ser llamativas para invitar al fiel a entrar en el templo. El modelo dispone de una sola nave muy amplia con capillas hornacinas, cabecera absidal y crucero cupulado, su fachada es de tipo clásico, organizada en varios pisos, coronada con frontón y adornada por dos mansardas, pilastras y semicolumnas.
Pero para el arquitecto barroco la belleza ya no se encuentra, como en el estilo anterior, en la forma reposada, en el ordenamiento armónico, calculado y tranquilo, sino que se busca ante todo la entidad del conjunto entendido como una masa compacta, cuya belleza radica en el movimiento.
Italia será donde nace el Barroco, en parte gracias a la influencia del papado, por lo que prevalece la iconografía religiosa. No llega a la exhuberancia española, ni a la frivolidad francesa, debido a la permanencia de lo clásico. Destacan en Italia Gian Lorenzo Bernini, que es quien define la nueva arquitectura. Se trata de un artista polifacético y prolífico (arquitecto, escultor, urbanista, pintor) que capta perfectamente las pretensiones de poder de la Iglesia.
Destacan obras como el Baldaquino de San Pedro, San Andrés del Quirinal, y especialmente la Plaza de San Pedro. Borromini, establece las características definitivas del nuevo estilo de complejidad y movimiento, rompiendo con la claridad espacial del Renacimiento. Destacan obras como San Carlos de las cuatro fuentes o San Ivo y Carlo Maderno.
En Francia, el arte estuvo al servicio del absolutismo real y mucho menos de la Contrarreforma, por ello se desarrolló un clasicisme. El Palacio de Versalles de Le Vau y Jules Hardoin Mansart creó una tipología de palacio que servirá de modelo a toda Europa; las edificaciones religiosas estaban en segundo término; las plazas se trazan con esquemas geométricos y la estatua del monarca en el centro.
En España se respira profundamente los aires de la Contrarreforma: por un lado los jesuitas siguen apostando por la pervivencia de lo espiritual sobre lo material; y la Inquisición será el respaldo que velará por ello. Además gracias a la unidad y grandeza del Imperio Español la Iglesia disfrutará aquí de mayor poder que en la dividida Italia.
De ahí que la temática esté supeditada a lo religioso, y que el arte se ponga al servicio de la Iglesia, persiguiendo la sensación por encima de la razón.
Además el Barroco español es único por su exquisita originalidad, que nada tiene que envidiar a la de otros países. Así, en los siglos XVII y XVIII el estilo es una mezcla de ornamentación y sobriedad. Ya entrado el siglo XVIII la ornamentación es muy abundante y complicada; es un estilo emotivo y alucinado.
En contraste con la pobreza de los materiales, la imaginería resulta grandiosa por su dramatismo teatral, por su policromía y por el movimiento. Aunque se levantan grandes edificios e iglesias el material suele ser ladrillo, en contraste con la piedra y el mármol, muchos más ricos y costosos. La madera sigue siendo el material principal en la escultura.
Lejos ha quedado ya la austeridad propia de El Escorial, llegando incluso a poder afirmar que el Barroco español es casi imposible clasificarlo en escuelas, ya que se podría estudiar a cada autor como creador de un estilo diferente.
Destaca José de Churriguera. Rompe con todos los moldes establecidos y haya la verdadera y auténtica libertad; de ahí que se denomine churrigueresco al barroco caracterizado por la multiplicidad de ornatos y descoyuntamientos de los elementos tradicionales. No sólo él era el artífice de este recargado barroco, sino que gran parte de su familia trabajaban en las mismas obras, siendo sus sucesores los que aún recargaron y descoyuntaron más el estilo.

La escultura Barroca

Características generales
  1. Gran dominio técnico, que en algunos casos llega al virtuosismo.
  2. Esquemas libres y cánones más esbeltos que los del Renacimiento.
  3. Gusto por la teatralidad.
  4. Captación del movimiento y de los instantes fugaces y culminantes.
  5. Juego de luces acentuado por gestos enfáticos y por ropajes más anchos y aparatosos de lo normal.
  6. La escultura cumple habitualmente una función decorativa de la arquitectura, pero también es valorada como elemento aislado.
  7. Los temas predominantes son los religiosos, mitológicos y funerarios.
BERNINI
con su obra se puede entender y percibir el barroco italiano. Sus características principales serán: el movimiento exaltado, la búsqueda de un modo nuevo de percibir la escultura, el naturalismo.

En Apolo y Dafne, queda esto patente, culminándolo con el Éxtasis de Santa Teresa donde el tratamiento es casi pictórico, dando a los paños una ligereza casi inmaterial que contrasta con el peso de la Santa. Se representa además por vez primera las nubes en escultura.
En España se desarrolla la Imaginería, que se sigue elaborando, al igual que en siglos anteriores, una serie de tallas preferentemente para mandatos eclesiásticos y reales, que en poco cambian en cuanto a sus métodos y técnicas. La Iglesia realizará estas obras para manifestar su poder.
El material preferido es la madera (o mármol para sepulcros), que ha de estar bien seca para evitar posteriores alteraciones. Una vez aprobada la traza, se tallan las imágenes y relieves conforme a ella, quedando una vez terminada, “en blanco”, esto es, sin policromar. Después de una ligera aplicación de arcilla (embolado) se le da una capa de panes de oro, sobre la que se procedía a estofar. En las partes descubiertas de vestiduras (rostros, brazos, piernas) se procedía al “encarnado”, que consistía en darle color de carne adecuado.
Respecto a los temas hay un predominio absoluto de los religiosos a cuyo servicio se adopta ese lenguaje formal más bello.
El ideal estético es provocar la devoción y por ello se busca la expresividad y no sólo la belleza idealizada.
Características generales de la escultura española:
a. Se produce una vuelta al realismo tras el período de idealización anterior.
b. Los temas son los fijados por la Iglesia.
c. Como lugar, destacan los retablos, pero existe cada vez más escultura exenta.
d. La técnica y materiales habituales son la madera policromada, alejada de lo clásico pero más realista.
e. Las zonas más importantes son Castilla, con un núcleo diferenciado en la Corte, y Andalucía, con un foco en Sevilla y, otro en Granada, más una especial influencia en América.
f. La escuela castellana es más hiriente, más expresiva y con abandono de oro. Por el contrario, la escuela andaluza es más sosegada y bella y sigue usando el oro que le proporciona mayor elegancia. En resumen, es una escultura que intenta evocar de forma directa el sentimiento de los creyentes para que no quede impasible. Por ello, se utiliza el realismo, huyendo las figuras de toda expresión fría e idealizada y centrando el interés en los rostros, miradas o manos.
La escuela castellana: el realismo violento
Destaca GREGORIO FERNÁNDEZ con su realismo sobrio, moderado, correcto y expresivo. Se caracteriza por el tratamiento de los ropajes que forman duros pliegues, y por los cabellos que forman rizos, como si estuvieran mojados. En los temas de la Pasión sobresale la abundancia de sangre. Es un creador de tipos repetidos hasta la infinidad posteriormente.
La escuela andaluza: el realismo clásico
MARTÍNEZ MONTAÑÉS es un escultor de imágenes y retablos, que sabe captar en la expresión de lo religioso la serenidad y el equilibrio, poniendo de manifiesto un cierto sentido clásico que lo distingue de los demás. Destacan obras como: el Cristo de la Clemencia, en el que evita el padecimiento exagerado. Muestra en su obra una contención y un sentido de la belleza en cierta manera clásico, aunque sea totalmente barroco en tanto que tiene una gran preocupación por la expresión, pero de sentimientos religiosos más serenos, menos exagerados y patéticos que los expresados por la escuela castellana.
El único autor interesante del siglo XVIII es
SALZILLO. Sus obras tienen un carácter de gran religiosidad, de talla suave y en aptitudes de gran movilidad y efectismo, renunciando a todo lo que resulte áspero. Hizo sobre todo imágenes procesionales, no aisladas como las andaluzas, sino coronando escenas al modo de los pasos castellanos. Destacan la Oración en el Huerto y el Prendimiento (también llamada Beso de Judas).

Pintura Barroca

Características generales
  1. Los temas. Vuelta a la espiritualidad tras el intelectualismo renacentista. En el caso de los países católicos el arte se convierte de nuevo, en el portavoz de la doctrina de la Iglesia. Se resalta a través de las imágenes, todas las verdades que el protestantismo negaba, especialmente temas de la Virgen y Santos. En los países burgueses del Norte, especialmente, surgen nuevos temas como paisajes y bodegones.
  2. Realismo. Gusto por plasmar aspectos dolorosos (vejez, tristeza, fealdad) o cotidianos (escenas de género, o costumbristas, bodegones o naturalezas muertas...).
  3. Predominio del color sobre el dibujo. Es la mancha lo que define las formas. Buscan los efectos ópticos.
  4. Profundidad continua. La conquista de la tercera dimensión y la de la sensación de profundidad, mediante líneas convergentes, escorzos y sobre todo juegos de luces.
  5. Hegemonía de la luz. La forma se subordina a la luz, al contrario que en el Renacimiento, llegando incluso a desvanecerse.
  6. Composición asimétrica. Se prefieren composiciones diagonales.
  7. Movimiento. Se busca el dinamismo frente a la quietud en la composición, en la posición de las figuras, en el paisaje, etc.
En Italia destaca Caravaggio, el cual, frente al idealismo renacentista en los temas emplea un realismo naturalista que raya lo desagradable.
Frente a las luces clasificadoras de las formas del Renacimiento emplea juegos violentos de luces y sombras que destruyen las formas. Su naturalismo no somete a la realidad circundante a ningún proceso de idealización. Su claroscuro extremo (tenebrismo) propicia el dramatismo y la expresividad.
Destacan obras como La vocación de San Mateo, La muerte de la Virgen o La conversión de San Pablo.
En el barroco cortesano y ampuloso, de gran éxito en el resto de Europa, los temas son religiosos o mitológicos, con muchas figuras dispuestas entre nubes o grandes escenarios arquitectónicos, con prodigiosos escorzos que crean la ilusión de altura inasequible. Son de un gran efecto ornamental y una gran sensación de esplendor y lujo.
En Flandes destaca
Rubens fue un pintor de un enorme éxito. En su obra predomina el movimiento de las masas (figuras, luz y color) dando así una visión pictórica y no lineal. Mientras que en el Renacimiento predominan los contornos y las composiciones equilibradas, aquí priman las masas. La superficie no aparece plana, sino que las partes parecen avanzar y retroceder, gracias al uso de la luz y el color. Rubens sirvió a los intereses de la Contrarreforma que nos ofrece el aspecto más exuberante, decorativo y teatral del barroco, creando un estilo que tiene mucho de pomposo y efectista, pero también de fuerza, dinamismo y vitalidad.
En Holanda la pintura presenta las siguientes características:
- Fascinación de su pintura.
- Importancia del paisaje y de los efectos ópticos.
- Zona calvinista, y por tanto no hay temas religiosos.
- Es una república burguesa, por lo que abundan los temas costumbristas (escenas de género).
- Amor a lo pequeño, a lo cotidiano, al detalle.
- Dominan maravillosamente el color y la luz, tanto al exterior como al interior.
- Los géneros dominantes son: la vida rural, interiores burgueses, paisajes, retratos y bodegones.
Con Rembrandt adquiere la pintura holandesa su máxima altura. Posee un gran gusto por el retrato, y se especializará especialmente en el colectivo (Lección de Anatomía). También siente atracción hacia el tema, raro en Holanda, de carácter religioso (Descendimiento).
En los paisajes prefiere épocas de invierno u otoño, aunque pronto vira hacia los paisajes oníricos. También es un genio con los grabados, siendo capaz de mostrar grandes efectos de luces o de expresiones pensativas.
Es un gran maestro del color y la luz. El color lo aplica en manchas gruesas. Siente un gran gusto por la noche y la sombra. A su vejez toca temas como la pobreza y la sabiduría. Sin duda Rembrandt es el pintor de la mirada

En España las características generales son:
- Los temas. Hay escasez, predominando los religiosos y especialmente Vírgenes con niños, Inmaculadas, martirios, milagros de santos, éxtasis místicos...
La interpretación de los temas difiere mucho de unos autores a otros: desde la religiosidad
íntima, serena y ascética de Zurbarán, a la espectacularidad y dramatismo de Ribera o al sentido propagandístico de Murillo. El retrato no es muy tratado aunque se compensa con Velázquez. El tema mitológico tampoco es importante, destacando también Velázquez, que los convierte casi en un cuadro de género dudado el naturalismo con que los realiza. El bodegón tiene una aceptación considerable, dado el afán naturalista general. El paisaje es poco cultivad, con la excepción de Velázquez.
- La composición. No hay gran preocupación, soliéndose utilizar la simple yuxtaposición de objetos y personajes. Se de la diagonal barroca en busca del movimiento.
- La luz y la perspectiva. Hay una primera etapa un tanto simplista de planos de luz y sombra donde las formas se dibujan con precisión escultórica, es el tenebrismo. Posteriormente muchos intentarán plasmar el elemento más inmaterial de la escena: la atmósfera. Comprenden que la luz, no sólo ilumina los objetos (preocupación fundamental de los pintores tenebristas), sino que nos permite ver el aire interpuesto entre ellos y cómo ese mismo aire hace que las formas pierdan precisión y los colores brillantez y limpieza.
En la perspectiva se pasa de la llamada perspectiva lineal, propia del Renacimiento, al dominio de la llamada perspectiva aérea, resultado de la fusión de dos elementos: la presencia del aire en los cuadros y la visión en profundidad.
- El color. Hay un colorido muy variado y además va evolucionando la factura (forma de dar la
pincelada) desde un grosor uniforme a pinceladas sueltas, casi manchas.
Ribera
Supone la plena incorporación del tenebrismo, junto a Ribalta. Su obra exalta los valores de la penitencia (Ermitaños) y la devoción a los santos mártires. Se aprecian dos etapas. La primera muy influida por Caravaggio, y la segunda en la que abandona los fondos negros y los fuertes contrastes de luz y sombra para introducir la gama de colores claros y fondos paisajísticos. Un compendio de su estilo puede verse en el llamado Martirio de San Bartolomé.
Zurbarán, pertenece a la escuela sevillana, aunque es un pintor singular, poco amante de la pomposidad andaluza, sino más bien austero.
Destaca por sus monjes con tendencias místicas, caracterizados por su intemporalidad, estatismo, sobriedad anecdótica, y una luz que transfigura a los personajes.
En su Bodegón, muestra su valía como pintor de calidades táctiles. El bodegón le sirve para dominar el estudio de la forma estática y los colores de los objetos. Éste en concreto es de una gran simplicidad, casi místico, mostrando la esencia de los objetos a través de una sencilla presentación.
Velázquez nació en Sevilla, ingresando joven con el artista Pacheco, contrayendo matrimonio con su hija. En su etapa sevillana muestra una clara inclinación al tenebrismo, influido por Caravaggio (Aguador de Sevilla, Vieja friendo huevos).
Después se traslada a la Corte y es nombrado pintor de cámara regio bajo Felipe IV y el Condeduque de Olivares. Sigue siendo gran naturalista, ahora de retratos y temas mitológicos.
Tras su viaje a Italia
su carrera virará: abandono del tenebrismo, nuevas preocupaciones por el color, el desnudo, perspectiva aérea (Fragua de Vulcano). Ahora sí que es el gran retratista de la Corte (retrato del Conde-duque de Olivares). Acentúa los símbolos, suprime los recursos escenográficos casi en su totalidad, ahonda en la psicología de los personajes y toma gusto por los bufones (El niño de Vallecas).
Tras un segundo viaje a Italia, Velázquez retratará al propio Papa Inocencio X. Realiza casi por primera vez un paisaje, Los jardines de la villa Médicis, captando la vibración lumínica mediante toques luminosos.
El retorno a la Corte hará que sea autor de parte de sus obras más importantes (La Venus del espejo, Las Hilanderas), dejando claro que estamos ante la plenitud del barroco. Una de sus obras culmen, es el conocido retrato real de Las Meninas.
Todo ello, consiguiendo la difícil perspectiva aérea: manejo de la luz, profundidad, neblina en los paisajes, el etéreo polvillo que flota en las habitaciones...
Murillo
Se adaptó al gusto imperante y plasmó una religiosidad familiar y tierna. Gran preocupación por el color, sin prestar atención a la plástica de Velázquez. En su juventud se inició en el tenebrismo. Posteriormente conoce un gran éxito, desplazando y acopiando numerosos encargos (repetición sin cansancio de temas).
Importancia adquiere la Sagrada Familia del Pajarito, llena de ternura, intimidad y misticismo.
Sus Inmaculadas presentas rostros juveniles y sus Anunciaciones son el culmen de este género.
De una técnica bárbara son los Niños comiendo frutas, una escena costumbrista impregnada de un acusado realismo, que contrarresta con el misticismo de sus otras obras.